En Buenos Aires, Santiago de Chile, Los Ángeles y México DF hicieron una invitación particular, una invitación que buscaba traspasar los límites del lugar más sagrado de la música, el estudio de grabación, y lo convirtieron en un salón de un miniconcierto, así el disco fue grabado en un estudio de grabación pero con público presente. 60 personas sentadas mientras los instrumentos se hallaban repartidos alrededor de ellos, el primero en salir al escenario (o de entrar al estudio) fue Gustavo Santoalalla, quien explica las reglas: retiren las baterías de todos sus dispositivos electrónicos, nadie puede pararse a ir al baño ni hablar, y nadie puede aplaudir o hacer sonido alguno hasta que ellos den la señal; esto es un estudio de grabación, y debe ser tratado como tal.
Los temas van saliendo de a uno, temas completamente nuevos, que nadie del público conoce, pero de a poco van encariñándose con ellos.
Al terminar Rubén Albarrán agradece a cada uno de los visitantes, los abraza y habla brevemente con cada uno, pero no sobre lo que acaban de escuchar, sino sobre sus vidas, sus pasatiempos y sus gustos, es tan íntimo como un concierto puede volverse.
“Es necesario jugar con los elementos, con las diferentes piezas, los diferentes actores, si es que se quiere llegar a un resultado diferente, nuevo, extraordinario. En esta, queremos transgredir la frontera del estudio, de la tradicional auto exclusión; salir a hacerlo frente al público, sin inhibiciones. No queremos destruir la intimidad; es la intimidad ampliada a un círculo más grande. Es el misterio y la emoción del encuentro con lo desconocido lo que nos llevará a ese nuevo estado, a esa nueva y diferente forma de ejecutar, de interpretarnos. Vamos pues alegremente, a hacer música, todos juntos. El objeto antes llamado disco”.
Así nacía “El Objeto Antes Llamado Disco”, parte de este nuevo material es “De Este Lado Del Camino”, el primer single, y pueden escucharlo a continuación.























