Para su quinto disco, Hot Chip apuesta por lo seguro y van hacia un sendero que intercala el synth con el electro en altas dosis pop, por lo que es de sencilla digestión para los oídos, aunque tal vez no convenza tanto.
Ese mote de dancefloor fillers que tienen estos chicos se ve en peligro de extinción desde el penúltimo disco, Brothers, y continúa con esa racha en In Our Heads, como queriendo adueñarse de las pistas durante ese preludio en el que la gente toma y habla entre ellas antes de meterse de lleno al baile.
Pasan por esa onda tranqui que no caen en ser de esas baladas descorazonadas como las incluidas en Made in the Dark, ni tampoco tan aceleradas como un “Over and Over“, son más bien de esas canciones que al escucharlas decís, “’ta bueno, lindo lindo”. No te van a cambiar la vida pero tampoco las vas a botar de tu disco du… de tu estante de discos.
Elaborados para su apreciación y cabeceo, “Motion Sickness” y “Flutes” están ante todo momento latentes de dar un giro de rosca con más movimiento, pero olvídense, este no es el nuevo de David Guetta y lo más parecido a un pasito de baile que habrá, será la llamativa “Night and Day” que fue ideada inicialmente para otro planeta. Es una suerte que haya caído muy bien a este.
También se hace oficial el regreso de los lentos a la pista de baile, dando lugar al agarre de cinturas y particular atención a las letras con “Let Me Be Him”, “Always Been Your Love” y “Now There is Nothing”, fijate, hasta parecen títulos de canciones de Bon Jovi.
Esos sintetizadores que se divisan en “These Chains”, no son más que evidencias de que Joe Goddack (que además es uno de los 2 Bears) y el resto de sus compañeros en Hot Chip estuvieron escuchando una variable selección de discografías synthpop.
Un álbum distendido que suena a natural, siguen siendo ellos mismos, nada está perdido, dan la impresión de que solo les falta apretar un poco el acelerador.




















